jueves, 9 de febrero de 2017

Una biblioteca que es el orgullo del barrio de Chacarita

Pablo Medina, el ideólogo de La Nube, abre el espacio para los niños que quieran ir a leer.


Al entrar en La Nube parece que algo sobrenatural va a pasar. Estanterías llenas, con un amplio predominio de literatura dedicada a la infancia, piden por ser visitadas. En medio de un caluroso día entra a la biblioteca una chica. Ana tiene 16 años y viene acompañada por su hermana menor y su padre. Piden por Laura, una de las bibliotecarias, y se presentan. Laura la reconoce por sus ojos y va a buscar una vieja ficha. Ana lagrimea. “Ella vino a La Nube de los 4 a los 8 años. Después se mudaron a Vicente López. De chiquita se parecía a Shirley Temple”, recuerda Laura unos minutos después del encuentro. Parece coreografeado por Los simuladores, pero la bibliotecaria asegura que cada tanto hay chicos que vuelven ya crecidos para saludarla.

En una mesita llena de diarios y recortes, el ideólogo de este lugar se concentra en lo suyo mientras la escena sucede a su alrededor, como cotidiana. Pablo Medina y sus jóvenes 79 años encarpetan proyectos. Como el que presentará en México este octubre, sobre los españoles exiliados en la Argentina en 1939, que terminaron por hacer un gran aporte a la literatura infantil.

Entre sus orgullos de coleccionista se encuentran unas 500 versiones de Pinocho, incluída una primera edición del clásico en idioma original. Y unos 300 ejemplares de Alicia en el País de las maravillas. La colección es privada, asciende a unos 7.000 ejemplares, y ahora junto a la Universidad de San Martín se está catalogando.

“Cada peso que tengo me lo quemo en libros”, dice Medina, que recorre ferias, plazas y librerías en busca de nuevos viejos ejemplares. Ahora sus ojos están en la búsqueda de los 1.500 números de la biblioteca de bolsillito de la editorial Abril, y la colección Abeja de la editorial Tor, anterior a los ‘60. “Busco reconstruir la cultura y la historia de la infancia, pero no desde la educación y lo ‘didáctico’. Apoyamos al niño investigador, creador. La literatura sirve para prevenir, para tener capacidad de reflexión y sobre todo para tener sentido común”, dice el, ante todo, maestro de escuela.

Laura llegó al lugar hace 16 años, en busca de material para su tesis de la facultad y nunca más se fue. Ahora organiza El club del libro, un espacio en el que los chicos pueden ir a leer a La Nube (Jorge Newbery 3537, Chacarita), en la alfombra o en el patio, siempre con la compañía de un adulto. Los martes y jueves de 16 a 19, y los sábados de 10 a 13, los curiosos pueden descubrir cuentos, novelas, poesías, historietas e enciclopedias de manera gratuita y al alcance de la mano. Los que superen esa etapa de emoción inicial y se muestren comprometidos podrán llevarse libros a casa y tener su propia ficha, aunque para ello primero hay que ganarse la confianza de la bibliotecaria.

Dos de sus favoritos

Los cuentos que escribió Quiroga para sus hijos, y que luego fueron editados en Montevideo

El especial de la editorial Kraft, ilustrado por niños.  Con varios autores para niños que no fueron canonizados como Emma de Cartosio, Syria Poletti, Miguel Brascó, María Granata. También escribieron aquí Javier Villafañe y Rodolfo Walsh, para chicos.

Fuente: Diario Clarín

Véase además:

La Nube, infancia y Cultura

La Nube, 40 años al servicio de los niños - Soy Bibliotecario

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