miércoles, 1 de febrero de 2017

Una biblioteca para aprender jugando

En la biblioteca del Centro de Ciudadanía y Servicios de la Ciudad de Billund (Dinamarca) hay montañas verdes que contienen libros ocultos y tesoros que los niños tienen que encontrar para después explorar. Tienen que tener sumo cuidado al atravesar el desierto amarillo y la torre de termitas… Esta biblioteca ya no es sólo un lugar para la lectura o el estudio.



Tras su reciente remodelación por parte del estudio Rosan Bosch, se ha convertido «en una experiencia de aprendizaje y un centro del conocimiento». «El concepto de diseño único se desarrolló para inspirar al ‘niño interior’ que llevamos dentro personas de todas las edades, a través de un entorno de aprendizaje lúdico e imaginativo que inspira y motiva a los adultos a aprender desde el punto de vista del niño», añaden los responsables de su nuevo diseño.

Los libros y demás material de la biblioteca se exponen de una original manera gracias al sistema de presentación modular de estanterías integradas en un paisaje. «Hay transiciones graduales y equilibradas entre las secciones y las áreas destinadas a niños, adolescentes y adultos, respectivamente, lo que ayuda a conectar los diferentes departamentos de la biblioteca».

El túnel azul, la isla, el desierto, las montañas y el océano diseñado en el área de los más pequeños son algunos de los elementos más llamativos. Todos ellos están pensados para que los niños se acerquen a los libros y cuentos de una forma lúdica e intuitiva.

Montañas verdes y desierto amarillo y torre de termitas (arriba) en el área infantil
«La ciencia del aprendizaje nos dice que tenemos más posibilidades de aprender mejor cuando somos activos en vez de pasivos, cuando nos involucramos en experiencias significativas y relevantes en vez de estudiar la teoría de manera aislada; cuando aprendemos con otros en lugar de estar solos y cuando estamos intrínsecamente motivados en vez de recompensados extrínsecamente».

Desde Rosan Bosch dicen que, «en lugar de disciplinar a los niños para que encajen en el mundo de los adultos» y sus bibliotecas en las que únicamente reina el silencia, el diseño del centro anima a todos los grupos de edad a interactuar en el universo experimental de aquellos.

Medusa azul, un espacio para adolescente


Frente a la quietud a la que suelen invitar las bibliotecas convencionales, aquí el movimiento es fundamental: «Una aproximación intuitiva y lúdica no sólo motiva a los niños, sino que también estimula a los adultos para aprender a través de la curiosidad y el asombro repentino».







Fuente: Yorokobu


Véase además:

Centro de Ciudadanía y Servicios de la Ciudad de Billund (Dinamarca)

Rosan Bosch 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada